jueves, 1 de agosto de 2013

El final del cuento.

No sé cuántos os asomaréis aún a esta ventana que dejamos entreabierta al dejar Perbes y volver cada quien a sus hogares. Supongo que la resaca post campamental aún perdura y poco a poco os irán contando alguna cosa. Os animo a que lo compartáis en este foro. El campamento empieza mucho antes del 20 de julio y debería de terminar mucho después del 30; es más, su esencia, su objetivo, su espíritu, no debería de acabar nunca, sencillamente, como la energía, se transforma.
Me quedaba una cosa pendiente. El último cuento quedó inconcluso. Mucho sueño y como lo que no sea folixa, les deja KO, les dije que lo acabaría en otro momento. El momento es aquí; si os animáis, a los más peques, contádselo vosotros de mi parte; y contadles, a vuestra manera, la moraleja que es bien fácil de discernir.


El pobre y el rico

Un cuento de los hermanos Grimm
Hace ya muchísimo tiempo, cuando Dios Nuestro Señor andaba aún por la Tierra entre los mortales, un atardecer se sintió cansado y le sorprendió la oscuridad antes de encontrar albergue. He aquí que encontró en su camino dos casas, una frente a la otra, grande y hermosa la primera, pequeña y de pobre aspecto la segunda. Pertenecía la primera a un rico, y la segunda, a un pobre. Pensó Nuestro Señor: "Para el rico no resultaré gravoso; pasaré, pues, la noche en su casa." Cuando el hombre oyó que llamaban a su puerta, abrió la ventana y preguntó al forastero qué deseaba. Respondióle Nuestro Señor:
- Quisiera que me dierais albergue por una noche,
El rico miró al forastero de pies a cabeza y, viendo que vestía muy sencillamente y no tenía aspecto de persona acaudalada, sacudiendo la cabeza le dijo:
- No puedo alojaros; todas mis habitaciones están llenas de plantas y semillas; y si tuviese que albergar a cuantos llaman a mí puerta, pronto habría de coger yo mismo un bastón y salir a mendigar. Tendréis que buscar acomodo en otra parte.
Y, cerrando la ventana, dejó plantado a Nuestro Señor, el cual, volviendo la espalda a la casa, se dirigió a la mísera de enfrente. Apenas hubo llamado, abrió la puerta el pobre dueño e invitó al viandante a entrar:
- Quedaos aquí esta noche - le dijo -; ha oscurecido ya, y hoy no podríais seguir adelante.
Complacióle esta acogida a Nuestro Señor, y se quedó. La mujer del pobre le estrechó la mano, le dio la bienvenida y le dijo que se considerase en su casa; poco tenían, pero de buen grado se lo ofrecieron. La mujer puso a cocer unas patatas, y, entretanto, ordeñó la cabra, para poder acompañarlas con un poco de leche. Cuando la mesa estuvo puesta, sentóse a ella Nuestro Señor y cenaron juntos, y le agradó aquella vianda tan sencilla, pues se reflejaba el contento en los rostros que lo acompañaban. Terminada la cena, y siendo hora de acostarse, la mujer llamó aparte a su marido y le dijo:
- Escucha, marido, por esta noche dormiremos en la paja, para que el pobre forastero pueda descansar en nuestra cama. Ha caminado durante todo el día y debe de estar rendido.
- Muy bien pensado - respondió el marido -. Voy a decírselo - y, acercándose a Nuestro Señor, ofrecióle la cama, en la que podría descansar cómodamente. Nuestro Señor se resistió, pero ellos insistieron tanto que, al fin, hubo de aceptar y se acostó en ella, mientras el matrimonio lo hacía sobre un lecho de paja.
Levantáronse de madrugada y prepararon para el forastero el desayuno mejor que pudieron. Y cuando el sol asomó por la ventana y Nuestro Señor se hubo levantado, desayunaron los tres juntos, y Nuestro Señor se dispuso a seguir su camino. Hallándose ya en la puerta, volvióse y dijo:
- Puesto que sois piadosos y compasivos, voy a concederos las tres gracias que me pidáis.
Respondió el pobre:
- ¡Qué otra cosa podríamos desear sino la salvación eterna y que, mientras vivamos, no nos falte a los dos salud y un pedazo de pan! ¡Ya no sabría qué más pedir!
Dijo Nuestro Señor:
- ¿No te gustaría tener una casa nueva, en lugar de esta vieja?
- ¡Claro que sí! - contestó el hombre -. Si también esto fuese posible, de veras me gustaría.
Nuestro Señor satisfizo aquellos deseos, transformó la vieja casa en una nueva y se marchó, después de darles su bendición. Ya muy entrado el día, se levantó el rico, y, al salir a la ventana, vio enfrente, en el lugar que ocupara antes la mísera choza, una casa nueva y pulcra, cubierta de tejas rojas. Abriendo unos ojos como naranjas, llamó a su esposa y le dijo:
- ¿Sabes tú lo que ha sucedido? Anoche aún había aquella vieja y mísera barraca, y hoy, ¡fíjate qué casa tan bonita, completamente nueva! A ver si te enteras de lo que ha pasado.
La mujer salió a preguntar al pobre, el cual le dijo:
- Anoche llegó un caminante que nos pidió albergue, y esta mañana, al despedirse, nos ha concedido tres gracias: la salvación eterna, la salud y el pan cotidiano en esta vida y, además, ha transformado nuestra choza en esta hermosa casa.
Apresuróse la mujer del rico a contar a su marido lo ocurrido, y éste, al oírlo, exclamó:
- ¡Es para arrancarse los pelos y darse de bofetadas! ¡Si lo hubiese sabido! El forastero vino antes aquí, pidiéndome que le dejase pasar la noche en casa, y yo lo despedí.
- Pues no pierdas tiempo - díjole la mujer -; monta a caballo y aún lo alcanzarás; debes pedirle también tres gracias.
Siguiendo el consejo de su esposa, partió el hombre a caballo y no tardó en alcanzar a Nuestro Señor. Dirigiéndose a él con toda finura y cortesía, rogóle que no tuviera en cuenta el no haberlo admitido en casa; mientras entró a buscar la llave, él se había marchado; pero si quería rehacer el camino, lo acogería en su casa.
- Bien - díjole Nuestro Señor -. Si algún día vuelvo por estas tierras, lo haré.
Preguntóle entonces el rico si no le quería conceder también tres gracias, como a su vecino. Nuestro Señor le dijo que podía hacerlo, pero valía más que no le pidiera nada, pues sería por su mal. Replicó el rico que él se veía capaz de pensar algo que le conviniese, con tal de saber que le sería concedido. Y dijo Nuestro Señor:
- Vuelve a tu casa y verás realizados tus tres primeros deseos.
El rico, logrado lo que se proponía, emprendió el retorno, cavilando acerca de lo que podría pedir. Ensimismado en sus cavilaciones, soltó las riendas, y el caballo se puso a saltar, cosa que le hacía perder a cada momento el hilo de sus pensamientos.
- ¡Estate quieta, Lisa! - decía, golpeando el cuello del animal; pero éste seguía con sus travesuras. Hasta que el hombre, en un arrebato de mal humor, exclamó:
- ¡Ojalá te rompieses el pescuezo!
Apenas habían salido tales palabras de sus labios cuando se encontró en el suelo, con el caballo inmóvil y muerto a su lado. Quedaba cumplido su primer deseo.
Avaro de natural, el rico no quiso abandonar y perder también la silla y el correaje, y se los cargó a la espalda, para proseguir su camino a pie. "Aún me quedan dos deseos," pensaba, consolándose con estas ideas. Como debía avanzar por un terreno arenoso y el sol caía a plomo, pues era mediodía, el calor empezó a hacérsele insoportable, y andaba de muy mal talante. Le pesaba la silla, y, por otra parte, no acertaba con lo que le sería más conveniente pedir: "Aunque desease todos los tesoros y riquezas de la Tierra - decía para sus adentros -, sé que después se me antojarían otras mil cosas. Así, pues, debo arreglármelas de manera que, al colmarme mi deseo, no pueda ya ambicionar nada más." Y, suspirando, añadió: "¡Si fuese como el campesino bávaro, que pudiendo también pedir tres gracias deseó, primero, mucha cerveza; después, tanta cerveza como fuese capaz de beber, y, finalmente, otro barril de cerveza!." Varias veces creía haber dado en el clavo, pero, inmediatamente, aquello le parecía ya muy poco, hasta que, de pronto, le ocurrió pensar que mientras él estaba pasando todas aquellas fatigas, su mujer, bien arrellanada en su casa en una sala fresca, se daba la gran vida. La idea lo enfureció tanto, que, sin darse cuenta, dijo:
- ¡Ojalá estuviese sentada en esta silla y no pudiese desmontar de ella, en vez de tener que arrastrarla yo tanto rato!
Acabar de pronunciar estas palabras y desaparecer la silla de su espalda fue todo uno; entonces el hombre comprendió que acababa de realizar su segundo deseo. Acalorado y excitado, echó a correr, suspirando por llegar a su casa e instalarse cómodamente en ella para pensar con calma hasta que diese con algo digno de su tercera petición. Pero al llegar a su morada y abrir la puerta, lo primero que vio fue a su mujer sentada en la silla de montar, gritando y llorando porque no podía bajar de ella. Díjole el hombre entonces:
- Cálmate y tranquilízate; aunque tengas que seguir sentada ahí, te proporcionaré todas las riquezas del mundo.
Pero la mujer tratólo de imbécil y le dijo:
- ¡De qué me servirán todas las riquezas del mundo, si no puedo moverme de la silla! ¡Ya que tú me pusiste en ella, sácame ahora!
Y él, quieras que no, hubo de formular por tercer deseo que su esposa pudiese apearse de la silla, y, al instante, quedó cumplida la petición. Como resultado de todo ello, no había sacado más que malos humores, fatigas, insultos y un caballo perdido. Los pobres, en cambio, vivieron contentos y tranquilos hasta su fin, que fue santo y ejemplar.

martes, 30 de julio de 2013

Perbes c'est fini...

Ya lo decía Hervé Vilard en aquella canción que los que peináis canas recordaréis de "Capri c'est fini"; pues bien, con su permiso, diremos también: "Perbes, c'est fini" (o casi) que queda quizá lo peor: sobrevivir a la noche de gala y desarmar el kiosco mañana que tiene su tela... En estos momentos de la noche, vuestros queridos vástagosno están precisamente con suspiros motivados por el ansia de veros, que va... están despiertos y bien despiertos y temo que no acordándose mucho de vosotros ni deseando vovler a Oviedo; parafraseando el título de la famosa película de Sydney Pollack, digo  "danzad, danzad benditos"; el amigo Pollack no decía benditos precisamente, pero tampoco vamos a establecer comparaciones poco afortunadas...
Dado que nos queda cuerda para rato, aprovecho el momento de cierta calma lo más alejado posible del epicentro musical para tejer las últimas líneas nocturnas con las que cumplí puntualmente día a día para haceros, desde la distancia, partícipes de nuestro viaje. Os lo dije en Oviedo: vuestra participación, en el proyecto de catequesis y de campamento que modestamente queremos desarrollar, es fundamental. Os propongo un reto "quid pro quo". Nosotros cumplimos con la información diaria; ahora queremos prolongar la vida del blog un par de días más. Usémoslo para trasladar las últimas impresiones de vuestros hijos, haced vosotros la crónica de los ecos que os lleguen a vuestros hogares de los días de Perbes. Mirad a ver qué cosas nuevas (si las hay...) hay en las mochilas de vuestros hijos; incluso, que sean ellos los que escriban el epílogo a estos días de convivencia parroquicampamental. No os llevará mucho tiempo y servirá para que la llama de "Perbes 2013" no se extinga del todo, estéril e inútil, mañana mismo nada más que pongan un pie en Oviedo, no es mucho esfuerzo y qué menos, ¿no...? ¿Es mucho pediros...? Para nosotros (y me atrevo a decir que para vosotros también) es importante y puede ser interesante. Esperamos vuestra contribución y la  de los acampados regresados.
El día de hoy fue soleado en lo climático. Por la mañana la dedicamos a la recopilación de las imágenes y testimonios que vimos a lo largo de estos días y a revisar los montajes que ellos hicieron en la formación. Y a intentar hacerles comprender que la formación, que sabemos que no es lo que más les gusta, puede llegar a ser lo más importante de nuestro campamento, en tanto y cuanto que puede servir para aportar un ladrillo en la construcción del muro de su propia esencia como seres humanos, en la consolidación de sus valores humanos y cristianos, que tanto monta, y a darles herramientas para ser, en definitiva, mejor personas. Sabemos que es muy difícil, mucho, muchísimo... pero bueno, nadie dijo que fuera fácil. Tengo la sensación muchas veces de que por uno les entra y por otro les sale, y quizá así sea, qué le vamos a hacer... Las dudas me asaltan, es legítimo que así sea, pero desde luego la única forma de no cosechar, es no sembrando.
La experiencia de una vivencia de campamento es importante y espero que para vuestros hijos así haya sido. Y en nuestro caso, el elemento diferenciador, el valor añadido a otros campamentos, queremos que sea esa orientación pastoral, educativa y cristiana, ¿lo logramos...? Quién sabe. Con la ayuda de Dios, seguro.
Para comer tuvimos cocido de garbanzos con todos su compango y un arroz con leche que nos hizo Marta que vamos, vamos... Sólo os digo una cosa. Preguntadles. Si me permitís contaros una anécdota y dado que se cuenta el pecado pero nunca el pecador, os digo lo que dijo hoy un acampado: una de las cosas por las que me da pena marchar es por la comida. - Pero bueno hombre, si vuelves a la comida de mamá... - Por eso... - respuesta del ínclito. No ye pa matalos...?
De tarde hicimos la revisión general que habrá que analizar y los pequeños una sesión con juegos de los de toda la vida. Los mayores acabaron el torneo de fútbol pendiente y luego la cena y la inevitable preparación para la noche con su correspondiente sesión fotográfica. Y llegamos al punto de partida.
Ayer os dije que os diría mi impresión sobre lo vivido y aun partiendo que ni consejos ni vasos de agua a quién no te los pida voy a decirla. Son críos en la inmesísima mayoría muy buenos. Tenemos la suerte de conocer a la mayoría de la catequesis y a algunos desde hace muchos años. Son críos sanos, nobles, buenos... pero el fantasma del egoísmo, de la autosuficiencia, de la indolencia ruge por los largos y fríos pasillos que todos llevamos dentro. Son dejados de sus cosas. Sus tiendas cada día están más desorganizadas, las normas -escasas y sencillas- que les dimos el primer día, se cumplen mal (callar cuando hablan los monitores, apagar las luces de los baños cuando no hay nadie, recoger el material, cuidar de los demás, ser cuidadosos en el comedor y con la comida, participar con entusiasmo de las tareas...) les cuesta y mucho. Buena parte de nuestros cabreos vienen por ese camino. Y como dije, consejos vendo y para mí no tengo, pero tenemos que educar (mi incluyo, por supuesto...) más en la generosidad, en la solidaridad con el que tengo al lado, en la disciplina, en el respeto...valores tradicionales que siempre han existido y existirán, pero que a veces, quizá con mayor frecuencia de la necesaria, dejamos en el tintero.
Bueno, quizá me extienda demasiado y como tantas otras veces, para no decir nada, pero once días de tan intensa convivencia y observando tan de cerca a cada uno, dan para mucho...
Antes de cerrar la ventana y apagar la luz y dejar el campamento al reino del silencio con la única compañía del mar, quiero dejar también constancia de mi agradecimiento a todo el equipo de monitores sin los que por supuesto, nada de esto hubiera sido posible. Ellos son los que pelean día tras día con los críos, los que ponen empeño sin límites en los juegos, los que sirven la comida, los que dirigen las tareas de limpieza... un equipo con mezcla de experiencia y veteranía  con  bisoñez y futuro. Ahí han estado dando lo mejor de sí mismos: Ángeles, con larga experiencia pastoral encima, psicóloga y madre, así que a quién mejor dejaríais a vuestros peques, responsable en buena medida de la formación que prepara con tanto cariño y convencimiento que lo contagia. Crisanto, quién pareciera conocer el elixir de la energía perpetua, auténtico espejo en que los que quieren aspirar a ser monitores, debieran mirarse. Patxi, incombustible. Cada día más querido y admirado por todos. Siempre pendiente de que no falte nada, que todo esté en orden, con más paciencia que el santo Job. Dejando todo como una patena y siempre con una sonrisa. Ni reñir sabe...
Gloria, con ese don que tiene de unir firmeza, cariño y eficacia germana.  Siempre dispuesta y a disposición. Siempre alegre. Siempre preocupada por que todo salga de la mejor manera posible. Y aunque esta sí que riñe, es imposible verla enfadada más de un minuto. Nano, cercano y admirado por muchos. Aunque sé que planea un golpe de mano, espero que siga mucho tiempo con nosotros porque se está convirtiendo en una pieza clave. Marta Vila, una mocosa en Villamanín que después de tantos campamentos y con ya unos cuantos añitos sigue sin criar una miaja de sentido; pero ahí está su gracia, llega a todos con tanta facilidad que es una más. Y tiene la virtud del arte que tan bien nos viene a veces. Laura y Raquel. ¿cuándo dejaron de ser acampadas...? Son la continuidad. El futuro. Monitoras de la cantera parroquial, puro cariño hacia los críos. ¡Las adoran! Marta Querol, casi recién llegada a la catequesis y por primera vez en nuestro campamento, savia nueva que nos viene también, nueva visión y un grupo acompañado durante todo el curso que seguro agradecieron enormemente su esfuerzo por acompañarnos. Carlos Jr. ¿Qué puedo decir de un hijo salvo que me siento orgulloso de que después de 11 campamentos siga siendo pieza de este proyecto...? Ojalá descubra en los campamentos todo lo mucho y bueno que yo descubrí en días ya muy lejanos y que ahora intento contar a otros. Y Jorge, desde la distancia o en los días aquí siendo el nexo de unión más claro entre pastoral parroquial y diocesana y este humilde proyecto de campamento. Marta "Chuchua", sin sus artes culinarias estaríamos perdidos. Y servidor, que humildemente y cada vez con menos energías, intento que esto vaya adelante... e intento contároslo... Y ojalá que entre todos logremos, como decía san Ignacio de Loyola, que todo sea "a mayor gloria de Dios".
Recordad el "quid pro quo". Nos vemos estos próximos días, pero ya desde el silencio, comodidad, tranquilidad... ¡paz! del hogar, dulce hogar.
Perbes 2013 acaba aquí, pero el viaje sigue...
Os esperamos.

lunes, 29 de julio de 2013

Domingo campamental

Santas y buenas:

Menos mal que ya va quedando menos porque esto de andar dando el palique a estas horas, coincidiereis conmigo que tiene su tela... Los días van pasando en un fluir continuo tan raudo y veloz que casi no nos da tiempo a asimilar que efectivamente, las hojas del calendario, emulan a la foresta otoñal y ciao, ciao... esto se acaba.
El día amaneció como últimamente entre Pinto y Valdemoro, nubes por aquí, nubes por allá, amenaza de lluvia entre retazos de sol... esquizofrenia climática... Desayuno con croissants, hay nivel ho... Y luego fregoteo rápido que fuimos a misa a san Pedro de Perbes en un hermanamiento sampedrino. La iglesia a rebosar y aplauso final para los chicos de san Pedro de los Arcos por su actuación animando la liturgia con presencia y cantos. Anécdota del día: el reencuentro treinta años después con Ramona la Parrula, propietaria del bar donde íbamos años ha, a tomar el café.
Después de la misa, los de bachiller quedamos en el pueblo charlando un rato y el resto regresaron al campamento para terminar las tareas del día. La actividad de la tarde fue un rastreo hasta la playa de Beer; saliendo por grupos cada diez minutos, cual aguerridos exploradores siguiendo las pistas que iban encontrando por el camino, pero hete aquí, que de repente, a lo zorro, sin previo aviso, una nube más negra que el sobaco de un grillo, empezó a despotricar encima de nuestras cabezas y vayan ustedes a saber por qué, empecé a sentir cierta simpatía solidaria con el amigo Noé. Dado que de aventuras tienen lo justo y aunque nadie menguó, que se sepa, por mojarse bajo la lluvia, y si no que se lo digan a Fred Astaire y su amiga Ginger, pues a buscar corriendo el coche para que no se os mojen y presto al rescate acudí; eso sí, el que cogió la mojadura padre sé yo quién fue... Entre Ángeles y yo, al menos a los más pequeños los pusimos a buen recaudo. Después de unos cuantos chaparrones y dado que nunca llovió que nun parara,  todo volvió a su ser y a la hora de la cena, lucía el sol... Menú del día: crema de verduras, picadillo (casero), patatas y revuelto, todo un guiño a la gastronomía patria.
Y la velada: noche de terror. Este año sin salir del campamento, tenían que descubrir quién era el asesino y quién el fiambre; alguno dirá que bah! que birria, que no asustaba a nadie... Miente. Más de uno y de dos se han llevado buenos sustos. Sé de uno que casi se le sale el corazón del pecho cuando le agarraron inesperadamente del pie... de boquita, todos muy gallos, pero al cocer, mengua...
Y bueno, última noche que tenemos oportunidad para estar juntos. La revisión, el cuento y la oración. Sobre la revisión, poco han dicho; mañana compartiré con vosotros mi visión de la jugada. El cuento, una preciosa narración de los Hermanos Grimm, no lo acabé porque había casi más personal rendido en los brazos de Morfeo que siguiendo las andanzas de "El pobre y el rico" y la oración la prepararon, muy bien por cierto, los chicos de 2º de bachiller, que tienen que demostrar que merecen los galones... Algunos ya acumulan experiencia de diez campamentos.
Pues nada, que esto vuela y ya tocamos el martes con la punta de los dedos, pero aún nos queda mañana, con muchas cosas por hacer (y bailar...¡cielos!) y el martes con el horror de recoger todo; pero eso es harina de otro costal y dejemos que a cada día le baste su afán.
Domingo en Perbes. Así fue y así se lo hemos contado.
Mañana más... y mejor...

domingo, 28 de julio de 2013

Esti sábado, chifló...

Coime, no vamos a ser los únicos que chiflen... Mirad. Amaneció el cielo completamente despejado, una hermosa mañana en la que el azul del Atlántico, limpio e inmenso, nos invadía la casa, pero como dice el dicho, que poco dura la alegría en casa del pobre, así que en menos que canta un gallo, no sé de donde carayo salieron todo ese tropel de nubes que así, sin más ni más, que mira que son ganas de jorobar, dejaron caer unas gotas. Pues a poner calzado cerrado, jersey, etc... no acabas de ponerlo y sale el sol. Ummm... para mí que ya no sólo me vacilan los guajes... Despelote de nuevo. Llueve. ¡A ver si se aclara hombre!
Hoy tuvimos la visita de algunos padres primerizos, que pudieron al menos, ver de un poco más de cerca nuestra realidad y de paso, dar unos miminos a los vástagos con la vana ilusión de que le echaban mucho de menos y que estaban deseando verlos y que mira que si al vernos quieren venir con nosotros... ¡¡JA!! No nos caerá esa breva... Para mí, y no os ofendáis, lo que estaban deseando era que os pirárais... Bueno, bromas a parte, está bien que veáis dónde están vuestros hijos, al menos por una vez.
Como al final el día parecía que se inclinaba por el lado del sol, pues para la playa que se fueron. ¡Ah! Primero estuvimos conociendo una realidad paraguaya de una orquesta que es más que un grupo de gente que hace música. Se llama "Los Sonidos de la Tierra" Ellos fabrican sus instrumentos con desechos que sacan de la basura y lo que también pretenden es una tarea de integración, de apoyo a niños de la calle y una tarea no sólo musical, sino claramente solidaria y social; os pego el enlace por si os interesa:
http://www.youtube.com/watch?v=ZqeaBonSPQA
Como me tocó ir a Pontedeume a hacer la compra, me quedé sin playa, qué le vamos a hacer... así que volví para la comida que hoy fue a base de unos riquísimos espaguetis con carne que como si fuera por obra y gracia del mismísimo Hodidini, volaron por ensalmo; de segundo bacalao con tomate; delicioso. Y de postre fruta. Se me olvidó comentar que los más peques hicieron un ingenioso taller en el que convertieron unos depresores (los palos de toda la vida con los que nos miraban las anginas, vamos...) en unos divertidos muñecos. Los mayores tuvieron oportunidad de transformar una camiseta condenada al ostracismo y al olvido en una moderna, original y muy fashion camiseta; no creo que la pongan nunca, ni siquiera sé si la llegaréis a ver, pero reconozco que hasta a mí mismo me sorprendió el resultado.
La tarde, consecuencia del vacile al que nos somete Eolo, fue como para sacar una cometa... aparecería enganchado en la Torre de Hércules lo más cerca... ¡qué viento! Me tocó de nuevo viaje a Pontedeume para cambiar un vendaje a uno de los pata chuflas y de paso otra consulta médica que afortunadamente no pasó a mayores; la de la farmacia como si me conociera de toda la vida... hasta me regaló un peluche de la abeja Maya!! ¿cómo me habrá visto...?
¿Me creeréis si os digo que ya no me acuerdo de lo que hicimos después...? ¡Ah! Empezaron a preparar el momento álgido del día; la velada. Hoy fue una velada de bailes en la que cada grupo era una tribu urbana; góticos, raperos, pijos... pondré etc. porque ni me acuerdo de los nombres, ellos se curraron los disfraces y la verdad es que estuvo ¡genial! Fue divertida y original Espero poder colgar las fotos en Picasa para que las podáis ver, porque merece la pena verles. Ya os contarán... De jurado de esta especie de tú si que vales, tuvimos a Ana, Pablo y Juan Luis, monitores de varios de los campamentos de nuestra particular historia que hoy nos vinieron a visitar, acompañados por Marta que hoy dejó los fogones para ejercer de jurado.
Por cierto, cenaron hamburguesa (hechas por el carnicero de Miño) con ensalada y croquetas y un heladín de postre.
Una breve oración, porque el día caprichoso, decidió que tocaba lluvia y para la tienda. Hace rato que no oigo ni una mosca, así que el cansancio, además de darme a mí por el saco, también es mi aliado para que se callen los angelitos...
Pues otro día que se fue y ya hizo la semana desde que llegamos.
Mañana más.
Ciao.

sábado, 27 de julio de 2013

"Tempus Fugit"

Sí, sí... ya sé que eso de que el tiempo vuela es un tópico clásico entre los clásicos, pero no por eso menos cierto. Llevamos ya una semana aquí, ¡quién lo diría! y ya estamos dando vuelta a la esquina desde la que se ve el final, pero no por eso decae el ritmo (el del campamento, claro, porque el mío está hecho unos zorros...) gracias a la tensión que mantienen todavía muchos de los energúm... de los acampados e increíblemente, alguno de los monitores.
Amaneció un hermoso día, así que después del desayuno y las tareas del día, fuimos a la playa a aprovechar el sol que no vaya a ser que en el futuro a corto plazo se torne bien escaso, y eso que el agua está fría de carayo; pero bueno, unos se bañan y como los pimientos de Padrón, otros non. Pero toman el sol, juegan al voley, etc...
De comida hoy toco una exquisita menestra de verduras con carne y un revuelto de champiñones, jamón, y bacon que estaba de chuparse los dedos; de postre, melocotón.
Protestas calladas en el tendido de los que les toca fregar (junto con la limpieza de baños son las tareas digamos... menos apreciadas...) y un rato de tiempo libre hasta la hora de formación. Hoy les propusimos emular la tradición budista de las banderas de oración típicas del Tibet. Consistió en repartir a cada miembro de los grupos unos trozos de tela de distintos colores para que en ellos escribieran una plegaria, hicieran un dibujo, pusieran el nombre de alguien a quién quieran recordar o lo que se les ocurriera en ese sentido. Mañana las colgaremos en el campamento como hacen en las lejanas cumbres tibetanas.
Y en un cambio de tercio tan nuestro, pasamos a la Gynkana de agua o guerra de globos que todos sabéis que consiste en mojar cuanto más puedas a los demás; mira tú que gracioso hombre... Como lo del agua es previsible y ya estábamos todos calados hasta los huesos, me pareció pertinente añadir un toque de harina para animar un pelín el cotarro, lo malo es que alguno os irá con una costra por la orejas que no vayáis a pensar que han contraído ningún tipo de patología dermatológica, que va... frotando se irá, supongo...
La guerra de globos debió abrirles el apetito porque no dejaron ni las raspas. Hoy Marta nos deleitó con una exquisita sopa y unas deliciosas albóndigas (hechas por ella, ¿eh...? nada de precocinados ni nada que se le parezca...) con patatas fritas y yogur de postre.
Tareas de nuevo y nos fuimos a la playa, sí, sí... no me confundí (cosa que sería probable porque ya no veo ni las teclas...) Hoy vivieron una experiencia de oración en la playa. Previamente escribieron en un papelín algún deseo, frase, pensamiento que quisieran enviar a quién pudiera recibirlo, metidos todos en una botella que arrojamos al mar. De las 70 había unas cuantas memeces, pero también había alguna muy decente.Por ejemplo: "disfruta de la vida, pero también debes de pensar en los demás". "No seas lo que quieran que seas. Sé lo que eres". "No dejes que alguien te diga que no puedes hacer algo". "Disfruta de la vida y recuerda que todo lo que valga la pena no será fácil, ¡inténtalo! y "Allí dónde vayas, proclama la Buena Noticia"; como veis, aunque no sean de cosecha propia, al menos pueden leerse; las chorras, casi que mejor las dejo para mejor ocasión... Intenté que se quedaran con el momento. Escuchando el mar. A la luz de las antorchas, tendidos (y casi dormidos) sobre la arena, rodeados de amigos... Que guarden ese momento y lo que significa. Y por qué están aquí. Vuelvo a lo de siempre; ¿qué pensarán...? Ya les decía que tenían dos opciones: disfrutar de ese momento como una oportunidad, o pasar el rato a esperar que acabe para volver al campamento e irse a dormir sin más. Cada uno habrá hecho su elección y espero que haya sido la primera y que en algún momento de esos que les da por contar algo, os hablen, entre otras cosas, que un día, fueron a la playa de noche y aunque casi dormidos, intentaron pensar que es lo que se llevaron de otros campamentos, o que les gustaría llevarse de este. Y no es nada, material, que quepa en la maleta. Ojalá sea algo tan grande, que sólo quepa en sus corazones...
Mañana más.

viernes, 26 de julio de 2013

Chove en Santiago

Como titula un hermoso tema del grupo gallego "Luar Na Lubre", Chove en Santiago, y es que tal pareciera que el cielo de Galicia quisiera romper hoy a llorar. Y a fe, que no es por falta de motivos. Al menos ochenta razones para derramar lágrimas, aunque sean en forma de lluvia... Así que el día amaneció lluvioso; pero bueno, hacen falta los días de lluvia para que podamos valorar como merece los días de sol.
Y tampoco fue para tanto, un poco de "orbayu" y nada más. Tras el desayuno tuvimos el rato de reflexión del día en el que abrimos esa ventana virtual por la que intentamos ver que hay ahí fuera. Hoy conocimos la historia de Kim Phuc, la niña que fue víctima de un ataque en 1972 en Vietnan con napalm y que años después tuvo la fuerza y el valor de perdonar e incluso encontrarse con uno de los pilotos que llevó a cabo el ataque; os dejo un enlace en el que podréis ver algo más:
http://www.elmundo.es/elmundo/2007/05/31/solidaridad/1180612712.html
Una vez finalizadas las tareas y aprovechando la visita de Jorge, tuvimos la oportunidad de celebrar la Eucaristía en el campamento que para eso estamos en Galicia. Preparada por ellos y con ocasión de hablar una vez más de las motivaciones reales y auténticas que nos traen aquí y sobre las cosas que deberíamos de llevar en la mochila cuando regresemos a Oviedo.
Y como nunca llovió que no parara, salió el sol. Para comer hoy tuvimos ensaladilla, pescado y fruta.
La tarde, ya con sol, dio paso a la continuación de los torneos deportivos y una Gynkana por equipos en la que había que superar diversas pruebas y de la que espero no queden testimonios gráficos por la cuenta que me trae...
La cena fue a base de crema de calabacín y pollo salteado con brócoli y zanahoria. Exquisito. De postre melocotón.
La puesta de sol fue de las que hacen época y tuve ocasión de reunirme a verla en la capilla con mi grupo de recién confirmados para tener unos minutos de contemplación y vivencia de grupo que aunque breve, siempre resulta agradable. ¡Qué maravilla!
El juego nocturno fue por todo el campamento y consistía en una búsqueda de los monitores por el campamento y bueno... que os lo cuenten ellos....
El tiempo permitió hacer una revisión en este ecuador del campamento un poco más detallada. ¿Qué me parece? Pues por lo general, bien. Es un grupo conocido, compacto... pero seguimos teniendo pequeños problemillas de cumplimiento de normas. El tema de la disciplina sigue siendo complicado... Pero no podemos dejar de insistir; es básico tener unas normas básicas de convivencia; pero bueno... daría para un debate muy extenso y mi neurona y media anda de aquella manera... ¿Cómo podríamos llegar dejar después de tan solo diez días algo que merezca la pena no sólo ser recordado, sino atesorado en lo más hondo de sus sentimientos...?
Pues nada, mañana más y, esperemos, que mejor...

jueves, 25 de julio de 2013

De folixa en folixa...

Desde el dolor del tremendo accidente de tren que ocurrió a muy poca distancia de aquí, me dispongo de nuevo a dar un poco a la tecla para mantener abierta esta ventanina por la que os asomáis cada día -digo yo- para seguir las vicisitudes del día a día.
Hoy ya no tuvimos gaiteros dándonos los maitines; se ve el cansancio va haciendo su trabajo, así que a alguno tuvimos que "motivarlo" un pelín para que se animara a incorporarse al baile matutino (ahora que no me oye nadie y dado que en el reparto de dones que hizo nuestro Señor, cuando repartió el del baile, servido debía de estar vertiendo aguas...me escaqueo...) El desayuno como cada día y luego las tareas correspondientes. Viendo a alguno/a coger la fregona o hacer alguna otra tarea llegué a decir algo que hace años hubiera jurado que nunca llegaría a decir: que pena que ya no exista la mili. Ni consejos ni vasos de agua a quién no te los pida, pero deberías de hacerles fregar algún día en casa; no está de más saber pasar bien una fregona y otros menesteres domésticos, digo yo... que también como siempre digo, consejos vendo y para mí no tengo...
La sorpresa del día era que teníamos reservadas las pedaletas de la playa, así que aunque el sol se resistía a salir, para allá que nos fuimos a ejercer de lobos de mar. Vuelvo sobre lo dicho hace unos día al respecto del cumplimiento de las normas: No chocar las pedaletas. Cinco minutos después la vista en el horizonte marino recordaba la batalla de Trafalgar. Para afogalos...
La comida: arroz con bonito y chuleta de cerdo con ensalada y patatas y fruta. Ummm... diréis que soy un exagerado y que vendo el artículo, pero que bien comemos...
La tarde la dedicamos a la formación. Una actividad muy interesante de trabajo con fotos en cada grupo que espero haya movido a la reflexión y a conocer también esas otras realidades de la que os hablo a diario.
Han hecho unas fotos ellos que espero pueda poneros un día de estos.
¡Ah! Tuvimos también un taller al que por primera vez fueron todos... ¿pulseras...? ¡no! ¿alguna artesanía...? ¡no! ¿de cuenta cuentos...? ¡no! ¡¡De masajes!! Por parejas se fueron dando masajes relajantes unos a otros guiados por los sabios consejos de Gloria. Yo que probé uno, creo que fue y será el único momento de relajación que he tenido y tendré en todo el campamento...
Como guinda a la formación, tuvimos una pequeña oración/reflexión con Jorge. Partiendo de la lectura del Evangelio de hoy, la preciosa parábola del sembrador, analizó el por qué de nuestro campamento, las motivaciones, los elementos diferenciadores...
El menú de la cena según rezaba la carta a la entrada del afamado restaurante "Marta Chuchua" se componía de: Frituras de croquetas, calamares, empanadillas (desconozco si eran de Móstoles) y pizza (casera), una concesión a una dieta que no me gusta pero que les encanta...
Y después... ¡tachín...! ¡La verbena de Boebre! Ahí sí que despertaron todos. No voy a hacer mucha crónica del momento porque imagino que seréis capaces de imaginar la jugada... Aún me tiembla todo del volumen tan desaforado que tenían!! Y, un clásico ya, el motín a la hora de marchar. Sin comentarios.
Con los mayores hemos sido un poco condescendientes y se han quedado un pelín más. Soy un blando...
Lo malo es que después de intentar convencerles, de decirles que se acuesten que ya está bien y mira que hora es, etc... mientras escribo esto, aparecen aquí los siete magníficos, pescados "in fraganti" metidos todos en una tienda, pasándose por el arco de triunfo lo que les había dicho; ¿qué haces con ellos...? Ay Señor, Señor... siempre son los mismos los que están en todos los fregados... y para que estén de verdad en todos, supongo que mañana se alistarán voluntarios a algunas tareas extra.
En fin, a ver si me dejan de zumbar los oídos y me voy a dormir que hora va siendo ya.
Y como decían al final de aquellos fantásticos dibujos animados de nuestra infancia: "esto es todo amigoooos"